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Para Villa y Zapata el tema principal había sido siempre la tierra y si los que la trabajaban tenían derecho a ella, individual o colectivamente. Desconfiaban de Carranza porque desde su punto de vista, como él nunca había conocido la pobreza, no se podía contar con él para llevar a cabo una redistribución de la tierra. Zapata no se movió mucho fuera de su pequeña zona de pueblos. Por el contrario, Villa, el más cosmopolita de los dos, sí se veía como un líder nacional, pero fue lento a la hora de cambiar sus tácticas en su enfrentamiento con Obregón.

El gobernador Villa implementa nuevas políticas, pero la economía de Chihuahua empeora

Villa ofreció el cargo de gobernador al periodista local, Silvestre Terrazas, sin relación alguna con la familia Terrazas que había monopolizado Chihuahua, pues era consciente de su propia inexperiencia y de su falta de educación formal. Terrazas se convirtió en el asistente personal de Villa, durante el mes que éste ejerció de gobernador, de diciembre de 1913 a enero de 1914. Como gobernador, prohibió a sus tropas beber bebidas alcohólicas, confiscó las tierras de propietarios españoles y otros “enemigos de la Revolución”, y comenzó la construcción de aproximadamente 100 escuelas para niños pobres con el fin de fortalecerlos a través de la educación. Además, Villa también desterró de Chihuahua al clan de los Terrazas, algo por lo que se ganó el apoyo tanto de las clases altas como de las bajas.

Aunque Villa esperaba que los gobiernos locales llegaran a controlar Chihuahua, se dio cuenta que necesitaba un gobierno central fuerte financiado por las haciendas confiscadas a los familiares y amigos de los Terrazas y de las élites españolas. Logró estabilizar la ciudad, pero pronto se dio cuenta que la redistribución de tierras era más complicado de lo que se había imaginado. Se preguntaba quiénes las merecerían más, si sus leales tropas o los pobres que no habían participado en la lucha. Al final, Villa pospuso tal decisión. Sin embargo, después de un mes, Carranza lo obligó a dimitir. Aunque Carranza quería disminuir la popularidad de Villa, nunca pudo ganarse la confianza del pueblo como Villa lo había hecho. Además, el presidente estadounidense apoyaba firmemente a Villa por su flexibilidad y su falta de ambición política, algo que creyó ver en Carranza.

Cuando el general Manuel Chao sustituyó a Villa como gobernador, la economía había empeorado. Villa no se había molestado en invertir en la industria ganadera, la base de la economía local, por lo que la demanda comenzó a superar a la oferta. Cuando imprimió más dinero para compensar la desaceleración económica, el estado sufrió una drástica devaluación de la moneda y un periodo de inflación severa.

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William Benton y la empañada imagen internacional de Villa

En febrero de 1914, Villa había confiscado tierras y ganado de los grandes terratenientes, como William Benton, un escocés que se había beneficiado inmensamente durante el porfiriato. Benton había adquirido grandes terrenos que anteriormente habían sido propiedad comunal, pero el gobierno de Villa los había confiscado para su redistribución. En respuesta, Benton fue a la oficina del gobernador para insistir que se los devolvieran.

Benton murió durante la entrevista, y no hay pruebas sobre quién lo mató o cómo, pero su ciudadanía británica complicó el asunto. Carranza indicó que una intervención estadounidense comprometería la soberanía mexicana y que el embajador británico podía hablar con él directamente para resolver el tema. El embajador británico se negó a ir más lejos con el asunto.

El Paso Herald, 20 February, 1914, HOME EDITION, Image 1 - "Benton asesinado por el pelotón de fusilamiento de los rebeldes." Newspaper and Current Periodical Division, Biblioteca del Congreso

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La Convención de Aguascalientes y la alianza con Pancho Villa

Zapata creía que el Plan de Guadalupe de Carraza era aún peor que el Plan de San Luis Potosí de Madero en materia de reforma agraria. Zapata insistía en que todos los revolucionarios se adhiriesen estrictamente al Plan de Ayala y su promesa de reforma agraria. Después de la dimisión de Huerta, Carranza vigilaba constantemente a Zapata y situó tropas al sur de la Ciudad de México y nunca reconoció las reclamaciones de Zapata para liderar la Revolución. Durante la Convención de Aguascalientes de noviembre de 1914, Zapata se alió con Pancho Villa, en lugar de con Carranza, un hacendado y exsenador. Zapata esperaba ver a Roque González Garza como presidente, porque estaba a favor de una reforma agraria. Después de la Convención los revolucionarios quedaron divididos en dos bandos: los Convencionistas, bajo Zapata y Villa, y los Constitucionalistas, bajo Carranza y el general Álvaro Obregón. Zapata y Villa se reunieron el 4 de diciembre en la Ciudad de México durante la Convención de Xochimilco. Ambos se turnaron sentándose en el sillón presidencial, pero decidieron que ninguno de los dos se sentía cómodo en él. Zapata y Villa también acordaron que el gobierno federal debería limitar su papel a asuntos internacionales y dejar los asuntos internos a los estados. Al final de su reunión, los dos líderes parecían unidos, pero esta unión se disolvió rápidamente cuando Zapata se negó a ayudar a Villa.

Doce días después de dejar Xochimilco, el 16 de diciembre, Zapata tomó Puebla, la victoria más grande que Zapata obtendría durante la Revolución. Como los zapatistas no podían llevar a cabo una guerra a gran escala por falta de tropas suficientes, adoptaron la guerra de guerrillas en lugar de tomar territorios y consolidar su posición allí. El propio Zapata regresó a Morelos para empezar a implementar sus promesas sobre reforma agraria y crear una especie de utopía de corta duración allí, pero Villa sufrió una serie derrotas desastrosas en 1915-1916. A finales de febrero de 1915, Villa, Eulalio Gutiérrez y Roque González Garza reconocieron que Zapata no los ayudaría fuera de Morelos. Su lealtad parroquial significó que los Estados Unidos nunca reconocerían a Zapata, y se convirtió en un actor secundario en la Revolución.

Publicada en 1918, la caricatura que se ve aquí resalta la discordia entre Zapata y Villa. En ella se puede ver a Villa en el suelo siendo atacado por Carranza, mientras Zapata mira con un cuchillo sangriento, posiblemente por haber acuchillado a Villa en la espalda.

"Al vencedor le pertenece-- ?" Gaar Williams, artist. Published in the Minneapolis News, [ca. 1918]. Prints and Photographs Division, Library of Congress

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La Convención de Xochimilco

En diciembre de 1914 México se encontraba en un estado de transición. Huerta había dimitido de la presidencia cinco meses antes y abandonado el país. Los líderes rebeldes Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón se reunieron en Aguascalientes para tratar el futuro de la nación, pero las conversaciones no fueron bien. El 4 de diciembre de 1914, Pancho Villa y Emiliano Zapata se reunieron en Xochimilco, una pequeña ciudad justo a las afueras de la Ciudad de México para limar sus diferencias y formar una alianza más estable y cohesiva.

Villa y Zapata aparentaban tener muy poco en común, pero los dos compartían un profundo desprecio por Carranza, a quien veían más interesado en el poder que en el bienestar del pueblo. Los dos líderes anunciaron que no querían la presidencia después de la Revolución; ellos querían una verdadera reforma política, económica y social, inclinándose hacia un federalismo descentralizado dando a los estados el derecho de actuar independientemente, y limitando la capacidad del gobierno federal para actuar en sus estados, restringiendo sus funciones a las relaciones internacionales. Finalmente, ambos coincidieron en que México necesitaba una reforma agraria profunda. No abordaron temas polémicos como la reforma laboral y las relaciones internacionales - en particular con EE.UU. Zapata consideraba la reforma agraria como prioritaria y que su Plan de Ayala sería su agenda. Él no consideraría ningún otro asunto hasta que no se abordara la reforma agraria. Por el contrario, Villa creía que este tema era un asunto estatal y no nacional. Zapata creía en la autonomía regional y en milicias estatales que lucharían por el pueblo y por la reforma agraria. Villa creía en un ejército fuerte y centralizado a nivel nacional. Zapata nunca se unió a Villa militarmente, prefiriendo mantener su posición como una fuerza independiente. Aunque nunca actuaron de manera conjunta, los dos desfilaron con miles de soldados por la Ciudad de México. La gente aplaudió y sollozó, los colegiales lanzaron flores, todos creían que la Revolución terminaría pronto.

Se dice que Pancho Villa y Emiliano Zapata se turnaron para sentarse en el Sillón Presidencial y ambos estuvieron de acuerdo en que era demasiado ostentoso e incómodo. Ambos declararon que no querían la presidencia para ellos, afirmando que un general hacía un pobre presidente. Aun así, el fotógrafo Agustín Víctor Casasola tomó una foto de Pancho Villa sentado en el sillón presidencial y Zapata en el sillón del vice-presidente y la imagen circuló por todo el mundo.

C. General Álvaro Obregón, Ocho Mil Kilómetros en Campaña (Paris, Mexico, 1917). General Collections, Library of Congress. F1234 .O13

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Los de abajo, por Mariano Azuela

Mariano Azuela nació en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1873. Estudió medicina en Guadalajara en 1892. En 1907 publicó su primera novela. En 1914 comenzó su servicio en el ejército de Francisco “Pancho” Villa ejerciendo como oficial médico. En ese mismo año, Azuela escribió Los de abajo, un relato de ficción sobre la Revolución Mexicana, publicado en 1915 en El Paso, Texas. Traducido al inglés bajo el título The Underdogs, la novela contrasta las experiencias de la clase humilde, con las de la clase dominante. Los de abajo ofrece una visión de la Revolución, un movimiento que comenzó con la clase obrera y los campesinos.

Manuel Antonio Arango L., autor de los Aspectos sociales en ocho escritores hispánicos, utiliza una cita memorable del protagonista de Los de abajo, Luis Cervantes, "la Revolución es para beneficio de los pobres, los ignorantes, los esclavos y los desafortunados que no saben quiénes son. Los ricos, " dice, " convierten en oro para su propio beneficio, la sangre, el sudor y las lágrimas de los pobres." Anita Brenner afirma que, si bien las escenas pueden parecer violentas para el lector medio, cada una de ellas era algo nuevo para quienes no habían vivido directamente la Revolución.

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La desintegración de la División del Norte

La Batalla de Celaya de abril de 1915 fue el principio de varios fracasos militares. Los hombres de Villa comenzaron a perder confianza después de sus fallidos intentos para derrotar a Obregón. Pero Villa no estaba dispuesto a renunciar a la lucha, a pesar de que ahora tenía una fuerza mucho menor, y un acceso más limitado a provisiones y armas. Con sólo unos pocos de sus generales de mayor confianza y con la pérdida total del apoyo de EEUU, continuó hacia adelante.

La personalidad de Villa cambió claramente al verse incapaz de derrotar a Obregón. Aunque anteriormente había evitado causar daños a tierras que fueran propiedad de estadounidenses, su reciente resentimiento hacia EEUU impulsó una política más radical. Con el fin de financiar su misión, comenzó a exigir dinero y provisiones de los civiles que se cruzaran en su camino, independientemente de su nacionalidad. Su comportamiento alimentó la creencia de que era un bandido cruel. Como consecuencia del creciente apoyo que ahora Carranza tenía en EEUU y México, el gobierno estadounidense reconoció oficialmente a su gobierno en octubre de 1915.

La población de Chihuahua empezó a ponerse del lado de Carranza, pues estaba cansada de las continuas batallas e inestabilidad. Sin embargo, Villa continuó luchando. Para él, el propósito de la Revolución tenía que ver más con la liberación de los pobres que con cualquier otra cosa.

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El declive del movimiento agrario

En noviembre de 1915 Carranza comenzó a instituir reformas agrarias en algunas zonas, devolviendo algunas de las tierras que habían sido robadas durante el porfiriato. Sin embargo, como esas tierras habían sido anteriormente comunales, Zapata alegaba que Carranza estaba sofocando una verdadera reforma agraria. Después de que Obregón derrotara a Villa, los Constitucionalistas intentaron frenar a Zapata en Morelos. Como Obregón se convirtió en el Secretario del Ejército y Marina de Carranza, la responsabilidad de derrotar a Zapata cayó en manos del general Pablo González. Entre 1916 y 1917 unas ofensivas militares cuidadosamente planificadas penetraron las defensas de Zapata en Morelos. Zapata montó otra guerra de guerrillas con la que prácticamente expulsó a los Constitucionalistas de Morelos a mediados de 1917, pero el movimiento entró en un declive, y varios líderes importantes desertaron para el bando de los constitucionalistas. Muchos generales zapatistas empezaron a matarse unos a otros. El propio Zapata fue asesinado el 10 de abril 1919 cuando iba a reunirse con un supuesto carrancista renegado.

Este artículo de periódico detalla las órdenes del general Pablo González para capturar a Zapata en 1916. El artículo también menciona que varios generales Zapatistas habían sido ejecutados recientemente por orden de Zapata por supuestamente conspirar contra su líder.

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El asesinato de Emiliano Zapata

El 10 de abril de 1919 el general Pablo González ordenó al coronel Jesús Guajardo a reunirse con Emiliano Zapata y otros líderes. La reunión fue la culminación de un plan de asesinato que González había estado fraguando.

Como Zapata era sospechoso, él eligió el lugar. Zapata le había indicado al coronel que no podía llevar más de diez soldados federales. Las versiones de lo sucedido varían, pero al final, las fuerzas federales mataron al líder rebelde y a otros tres generales de alto rango. De acuerdo con la versión de las tropas federales, Zapata cogió su pistola y el coronel lo mató en defensa propia. Otras versiones, sin embargo, la cuestionan diciendo que cuando Zapata llegó al cortijo sonó una trompeta y las tropas federales dispararon a bocajarro y lo mataron al instante.

Este recorte es de un periódico de Washington, DC, anunciando la muerte de Zapata; sigue la versión oficial de las tropas federales.

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La pérdida de popularidad de Villa, la oferta de amnistía y su asesinato

La popularidad de Villa disminuyó después de la retirada de la expedición de Pershing. A pesar de que logró tomar Ciudad Chihuahua dos veces, su comportamiento violento fue en aumento. Durante una visita a Camargo, asesinó a unas 90 mujeres aparentemente sin motivo alguno. Además, después de la tercera y última batalla en Ciudad Chihuahua, que no tuvo éxito, Villa atacó la ciudad de Namiquipa como represalia contra uno de sus oficiales que lo había traicionado, y ordenó quemarla y violar a todas las mujeres capturadas. Antes Villa había gozado de la ayuda de la gente de los pueblos, pero una vez que se hizo más violento, perdió casi todo ese apoyo. Un artículo de la edición del 18 de agosto de 1919 de El Paso Herald cita las palabras del Departamento de Estado, escribiendo, “Sus actividades son una amenaza constante contra la vida y los bienes”.

Sin embargo, Villa aún conservaba el apoyo de muchos de sus partidarios. Después de intentar reunificar su División del Norte con su firme aliado, el general Felipe Ángeles, Carranza ordenó la ejecución de este último. Adolfo de la Huerta reemplazó a Carranza como presidente interino después del asesinato de este último en 1920 y como las primeras conversaciones para una posible amnistía fracasaron, Villa amenazó con continuar su rebelión. De la Huerta, esperando evitar un conflicto permanente, le concedió una hacienda en Canutillo, Durango, donde residió hasta su muerte en 1923.

A pesar de que Villa había firmado un acuerdo de amnistía con el ex-presidente De la Huerta, el presidente de turno, Álvaro Obregón, y el nuevo candidato presidencial, el general Plutarco Elías Calles, intentaron asesinarlo durante su residencia en Canutillo. Uno de los autores del crimen fue Jesús Herrera, hijo de uno de los traidores que Villa había matado tan violentamente después de haber sido derrotado por Carranza. En julio de 1923, Villa fue alcanzado por al menos 40 balazos cuando salía de Parral hacia Canutillo, con su secretario y varios guardaespaldas, después de haber estado visitando a una de sus amantes, Manuela Casas. Villa, su secretario y uno de sus guardaespaldas, murieron instantáneamente. Otros lograron escapar. Después del asesinato, la policía local tardó en llegar a la escena del crimen. El presidente Obregón se enteró del ataque y ordenó una investigación insignificante. Villa fue enterrado en Parral, y varios años más tarde, su cabeza fue robada de la tumba.

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  • “John J. Pershing Papers, 1882-1971” 0541M (Shelving # in Manuscripts), General Correspondence, 1904-1948, Box 203, Folder “Villa, Francisco (A.C. 9714)”

  • Map. “John J. Pershing Papers, 1882-1971” 0541M (Shelving # in Manuscripts), General Correspondence, 1904-1948, Box 203, Folder “Villa, Francisco (A.C. 9714)”

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